Un banco de semillas.
Una de las cosas más importantes que podemos hacer, es la creación de un banco de semillas ecológicas particular. Podemos iniciarlo al guardar las semillas de los productos ecológicos que comemos, tomando en consideración algunos aspectos físicos para su debida selección, tratado y mantenimiento.
Podemos seguir varios criterios para seleccionar que verduras y frutas escogemos, a parte del criterio ecológico. Aquellas que saben y huelen bien, los que tienen mejor aspecto (no deformados), los de mayor tamaño ( tienen el mayor numero de nutrientes), entre otros. El concepto es guardar las semillas mejores, de los frutos mejores. De ésta manera, nos aseguramos que cuando plantemos y germinemos, también tendremos más probabilidades de tener los mejores frutos.
-Inmadurez en la recogida de semillas (existe una madurez fisiológica y morfológica)
-Carencias nutritivas durante el crecimiento de la planta
-Semilla envejecida (según la especie puede variar entre varios meses o varios años)
-Daños físicos en manipulación o conservación (exposición a temperatura inadecuada o radiación solar...)
-Plagas y enfermedades de la planta.
-Fruto seco: Estas semillas deben recogerse rápido una vez estén maduras, ya que les influyen más las condiciones ambientales ya que no están protegidas del exterior.
-Fruto carnoso: la semilla está rodeada por una envuelta carnosa que la protege. En este caso, las semillas se pueden extraer del fruto madura, quitando la carne y dejando secar las semillas, o esperar su secado en la planta.
-Fermentación:Se dejan las semillas en un vaso con agua durante 48 horas, pasado ese tiempo se crea una capa de hongos, se lava en con agua corriente del grifo y se elimina la capa protectora de la semilla que impide que germine dentro del fruto (es el caso del tomate o el pepino).
Si necesitamos conservar las semillas para otro año, debemos tener en cuenta que cada año pierden fuerza de germinación.También es importante que el recipiente este aislado para evitar la humedad.
Se denomina periodo de latencia al tiempo en que la semilla permanece deshidratada. Un periodo de latencia adecuado es necesario para que la semilla pueda volverse a hidratar y pueda iniciar el proceso de germinación.
-Las ortodoxas son aquellas que pueden conservarse en condiciones de baja humedad y baja temperatura. Son de este tipo las semillas de leguminosas y cereales de climas templados (trigo, cebada, garbanzo, habas, etc.).
-Las recalcitrantes son las que no pueden desecarse sin pérdida de viabilidad ni mantenidas a baja temperatura sin sufrir daños graves. En este grupo se encuentran entre otras, las de caña de azúcar, cocotero, té, caucho, castaño y cítricos.
Sólo se pueden conservar en bancos de semillas las ortodoxas; las especies con semillas recalcitrantes han de conservarse por cualquier otro procedimiento, en particular mediante colecciones de plantas vivas y, en función de que sea posible, de cultivo de tejidos in vitro.
Una tercera categoría de comportamiento de las semillas en almacenamiento ha sido demostrada recientemente con semillas de café, palma aceitera y papaya; son las denominadas semillas intermedias. La principal característica de este comportamiento es cierta sensibilidad a la desecación hasta un nivel de humedad relativamente bajo de 7 a 10% (en equilibrio con una humedad relativa ambiental de 30-50%). Sin embargo, la longevidad de las semillas secas de origen tropical se reduce en temperaturas bajas (por debajo de 5°C) y temperaturas bajo cero. Por esto, las condiciones ideales para el almacenamiento a largo plazo de semillas ortodoxas (5% de contenido de humedad, -18°C) son potencialmente dañinas para las semillas intermedias y no deben usarse ya que les provoca la muerte en pocos meses.
Por último, el envasado una vez que hemos desecado las semillas, y antes de pasarlas a la cámara donde se vayan a conservar, es necesario envasarlas. Existe una amplia gama de recipientes para empacar semillas, de variadas formas y materiales, desde sobres de papel y de aluminio hasta frascos de vidrio y latas de diferentes metales
-Envases de plástico: Estos no son recomendables para conservar las semillas a medio o largo plazo, puestos que los plásticos no son totalmente herméticos al vapor de agua.
-Envases metálicos con cierre hermético (tipo lata de conserva, no con rosca): son muy adecuados para la conserva de semillas a largo plazo, por su resistencia y hermeticidad, pero tienen el inconveniente de que cada vez que se accede al material hay que desechar la lata, por lo que resultan poco apropiados para la conservación a corto y medio plazo.
-Sobres de aluminio trifoliado: Pueden no ser totalmente herméticos (depende del material y del sistema empelado para sellarlos), por lo que convendría comprobarlos antes de utilizarlos. En cualquier caso, por su facilidad de manejo son muy útiles para conservación a corto o medio plazo, y también para distribuir las semillas.
Las condiciones en que se mantienen las semillas, una vez desecadas y envasadas, depende del plazo de tiempo para el que se pretendan conservar.. Si la conservación se realiza a medio-largo plazo (más de 10 años), puede ser conveniente sacar periódicamente muestras de semillas para hacerles un ensayo de germinación que nos permita determinar si las condiciones de conservación están siendo las correctas.
La diversidad de la vegetación cada vez está disminuyendo y en su mayoría las semillas están modificadas genéticamente, también la falta de alimento es producto al déficit de las mismas. La sobrepoblación en el planeta también podría causar la falta de alimento, demasiadas personas en un lugar tan pequeño requieren de más sustento, por eso es de importancia preservar una gran cantidad de ciertas especies para la solución a este problema.
También es una manera de ayudar al planeta, ya que la tarea de preservar la biodiversidad también se puede realizar a través del almacenamiento de semillas.

Podemos seguir varios criterios para seleccionar que verduras y frutas escogemos, a parte del criterio ecológico. Aquellas que saben y huelen bien, los que tienen mejor aspecto (no deformados), los de mayor tamaño ( tienen el mayor numero de nutrientes), entre otros. El concepto es guardar las semillas mejores, de los frutos mejores. De ésta manera, nos aseguramos que cuando plantemos y germinemos, también tendremos más probabilidades de tener los mejores frutos.
Para revisar las semillas debemos de tener en cuenta algunos aspectos fundamentales como la calidad y el estado en el que se encuentra para evitar una mala semilla:
-Inmadurez en la recogida de semillas (existe una madurez fisiológica y morfológica)
-Carencias nutritivas durante el crecimiento de la planta
-Semilla envejecida (según la especie puede variar entre varios meses o varios años)
-Daños físicos en manipulación o conservación (exposición a temperatura inadecuada o radiación solar...)
-Plagas y enfermedades de la planta.
Para la extracción de las semillas del fruto se pueden plantear según el tipo del fruto:
-Fruto seco: Estas semillas deben recogerse rápido una vez estén maduras, ya que les influyen más las condiciones ambientales ya que no están protegidas del exterior.
-Fruto carnoso: la semilla está rodeada por una envuelta carnosa que la protege. En este caso, las semillas se pueden extraer del fruto madura, quitando la carne y dejando secar las semillas, o esperar su secado en la planta.
-Fermentación:Se dejan las semillas en un vaso con agua durante 48 horas, pasado ese tiempo se crea una capa de hongos, se lava en con agua corriente del grifo y se elimina la capa protectora de la semilla que impide que germine dentro del fruto (es el caso del tomate o el pepino).
Si necesitamos conservar las semillas para otro año, debemos tener en cuenta que cada año pierden fuerza de germinación.También es importante que el recipiente este aislado para evitar la humedad.
Se denomina periodo de latencia al tiempo en que la semilla permanece deshidratada. Un periodo de latencia adecuado es necesario para que la semilla pueda volverse a hidratar y pueda iniciar el proceso de germinación.
Según las condiciones de conservación del período de latencia las semillas se clasifican en:
-Las ortodoxas son aquellas que pueden conservarse en condiciones de baja humedad y baja temperatura. Son de este tipo las semillas de leguminosas y cereales de climas templados (trigo, cebada, garbanzo, habas, etc.).
-Las recalcitrantes son las que no pueden desecarse sin pérdida de viabilidad ni mantenidas a baja temperatura sin sufrir daños graves. En este grupo se encuentran entre otras, las de caña de azúcar, cocotero, té, caucho, castaño y cítricos.
Sólo se pueden conservar en bancos de semillas las ortodoxas; las especies con semillas recalcitrantes han de conservarse por cualquier otro procedimiento, en particular mediante colecciones de plantas vivas y, en función de que sea posible, de cultivo de tejidos in vitro.
Una tercera categoría de comportamiento de las semillas en almacenamiento ha sido demostrada recientemente con semillas de café, palma aceitera y papaya; son las denominadas semillas intermedias. La principal característica de este comportamiento es cierta sensibilidad a la desecación hasta un nivel de humedad relativamente bajo de 7 a 10% (en equilibrio con una humedad relativa ambiental de 30-50%). Sin embargo, la longevidad de las semillas secas de origen tropical se reduce en temperaturas bajas (por debajo de 5°C) y temperaturas bajo cero. Por esto, las condiciones ideales para el almacenamiento a largo plazo de semillas ortodoxas (5% de contenido de humedad, -18°C) son potencialmente dañinas para las semillas intermedias y no deben usarse ya que les provoca la muerte en pocos meses.
Por último, el envasado una vez que hemos desecado las semillas, y antes de pasarlas a la cámara donde se vayan a conservar, es necesario envasarlas. Existe una amplia gama de recipientes para empacar semillas, de variadas formas y materiales, desde sobres de papel y de aluminio hasta frascos de vidrio y latas de diferentes metales
-Envases de plástico: Estos no son recomendables para conservar las semillas a medio o largo plazo, puestos que los plásticos no son totalmente herméticos al vapor de agua.
-Envases metálicos con cierre hermético (tipo lata de conserva, no con rosca): son muy adecuados para la conserva de semillas a largo plazo, por su resistencia y hermeticidad, pero tienen el inconveniente de que cada vez que se accede al material hay que desechar la lata, por lo que resultan poco apropiados para la conservación a corto y medio plazo.
-Sobres de aluminio trifoliado: Pueden no ser totalmente herméticos (depende del material y del sistema empelado para sellarlos), por lo que convendría comprobarlos antes de utilizarlos. En cualquier caso, por su facilidad de manejo son muy útiles para conservación a corto o medio plazo, y también para distribuir las semillas.
Las condiciones en que se mantienen las semillas, una vez desecadas y envasadas, depende del plazo de tiempo para el que se pretendan conservar.. Si la conservación se realiza a medio-largo plazo (más de 10 años), puede ser conveniente sacar periódicamente muestras de semillas para hacerles un ensayo de germinación que nos permita determinar si las condiciones de conservación están siendo las correctas.
La diversidad de la vegetación cada vez está disminuyendo y en su mayoría las semillas están modificadas genéticamente, también la falta de alimento es producto al déficit de las mismas. La sobrepoblación en el planeta también podría causar la falta de alimento, demasiadas personas en un lugar tan pequeño requieren de más sustento, por eso es de importancia preservar una gran cantidad de ciertas especies para la solución a este problema.
También es una manera de ayudar al planeta, ya que la tarea de preservar la biodiversidad también se puede realizar a través del almacenamiento de semillas.











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